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El movimiento Slow, y como influye en mi trabajo

Hoy más que nunca, el individuo moderno vive sumido en una particular carrera de obstáculos en la que controlar el cronómetro hasta la milésima determina nuestra existencia. La desconexión del medio natural y su tempo, ligado a las estaciones y demás factores que escapan a nuestro control, parece un espejismo en las sociedades occidentales de hoy en día. Las ciudades se vuelven anónimas y levitamos, sumidos en nuestro peculiar universo de intereses. La prisa es el motor de todas nuestras acciones y la cinética de grand prix envuelve nuestra vida acelerándola, economizando cada segundo, rindiendo culto a una velocidad que no nos hace ser mejores.

El movimiento Slow no pretende abatir los cimientos de lo construido hasta la fecha. Su intención es iluminar la posibilidad de llevar una vida más plena y desacelerada, haciendo que cada individuo pueda controlar y adueñarse de su propio periplo vital. La clave reside en un juicio acertado de la marcha adecuada para cada momento de la carrera diaria. Se debe poder correr cuando las circunstancias apremian y soportar el temido estrés que en demasiadas ocasiones nos embarga; pero a la vez saber detenerse y disfrutar de un presente prolongado que en demasiados casos queda sepultado por las obligaciones del futuro más inmediato. Texto de la web del Movimiento slow, Filosofía slow

A menudo la palabra lentitud tiene connotaciones negativas. Cuando los efectos beneficiosos de una actitud pausada, bien razonada y segura quedan en segundo plano.

No siempre es bueno tomar decisiones a la carrera, controladas por el azar. Estoy seguro que la multitarea no puede desembocar en buenos resultados; más bien mediocridad en todas sus facetas. Incluso, la inactividad no tiene por que ser sinónimo de vacío. La actitud contemplativa nos integra en el medio y puede ser el refugio de las ideas brillantes que nos ayuden a crecer como personas.

Comer en 10 minutos es algo que muchos hacemos, por falta de tiempo, por querer salir antes del trabajo o por simple rutina. Es algo que a parte de ser poco placentero, es perjudicial para nuestra salud. Comer (o desayunar, almorzar, cenar) debería ser algo más que un tramite en nuestra vida diaria. Las autoridades sanitarias aconsejan que dediquemos un mínimo de media hora a este importante evento. Creo que aquí nosotros (diseñadores) tenemos algo que hacer, podemos crear objetos que transmitan esta necesidad de comer más despacio. La necesidad de buscar cada sabor y aroma de cada ingrediente. Y disfrutar. Pero no solo en el comer, incluso en cualquier aspecto de la vida. Existen rituales de nuestro día a día que si fuesen más pausados nos ayudarían en nuestra salud y estaríamos anímicamente mejor porque no hay nada mejor como cuidar de uno mismo.

piezas-banyo-talcomofue.png Recipientes de cerámica para crema y jabón, sobre unas toallas de algodón. Elementos diseñados y creados por mi para generar una necesidad de disfrutar lentamente el momento del aseo personal. Reduciendo el ritmo y el estrés. Disfrutarlo en pareja favorece una sincronización de los tempos vitales de ambos.

Inspirado en el movimiento Slow Food, en los últimos años ha surgido el Slow Life Design, una filosofía que busca:

  1. Recuperar el diseño hecho con mimo y sin estridencias.
  2. Invertir en investigación y ensayo del impacto.
  3. Tener en cuenta lo local y la cultura como fuente de inspiración.
  4. Retomar el diseño centrado en la estabilidad y la sostenibilidad.

Pero hemos perdido la inocencia, tenemos la oportunidad de decidir en todo. Antes estabas obligado a cocinar de una manera, a lavar de ropa de una manera, a viajar de una manera, a comunicarte de una manera. Ahora puedes elegir entre la vía rápida o la lenta (y solemos elegir la rápida por que tenemos asumido que es la más cómoda). No propongo una vuelta al siglo XVIII, no es una vuelta a lo tradicional. Estoy hablando de bajar la velocidad de nuestra vida y poder intervenir más en los procesos. Lo que propongo es empezarlo desde la creación y que naturalmente se extienda al producto y su uso por las personas. De esta manera tendremos un diseño franco con las personas. Que transmite la sinceridad de sus intenciones desde sus bases. No es una mano de pintura que intente cubrir otras intenciones.

"En la vida hay algo más importante que incrementar su velocidad" - Gandhi (Antología tributo a Gandhi, VV. AA.).

Con todo esto parece que hay que renunciar a cosas, pero no creo que sea un sacrificio. Para renunciar a algo, esto tiene que ser importante. Y en nuestras modernas y ajetreadas vidas hay muchas cosas sin importancia. Si las dejamos ir... quizás no sea tanto sacrificio como pueda parecer. Si por comer despacio y bien –lo cual sabemos que es más saludable que lo contrario– y vamos a trabajar dando un paseo... no podremos ir al gimnasio. Pero entonces ya no será necesario porque estamos impregnando nuestra rutina de hábitos saludables.

Puede ser que nos estemos pasando con eso de poner la tecnología a nuestro servicio, o por lo menos nos estamos equivocando de objetivos. Para escribir este texto yo me estoy ayudando de unas tecnologías. De hecho son las mismas que utilizo para crear páginas web en mi trabajo. Pero no las uso para ir más rápido. Si no para tener más control en el proceso. No uso un editor visual tipo Microsoft Word, si no un editor de texto plano en el que escribo código. Esto me permite componer el texto de forma más flexible. Lo que busco es la calidad, no la rapidez. Eso viene después, con la experiencia. Pero no es un fin por si mismo, más bien es una consecuencia.

Lo que intento decir con esto, es que con la producción de objetos pasa algo parecido. Podemos usar medios industriales o podemos ser artesanos. Pero lo bueno es que hay puntos intermedios. El que he elegido yo es altamente artesanal pero ayudándome de herramientas más tecnológicas. Me quedo con lo bueno de ambos mundos. No vuelvo al sistema tradicional, si no que decido ir más lento durante el proceso para controlarlo e introducir herramientas que me ayuden a mejorar el producto.

En cuanto al concepto detrás de cada pieza el slow también es importante. Quiero pensar en cada una de ellas, para que van a ser usadas y el impacto que van a tener en todos los aspectos. El medioambiental es importante, pero sobretodo quiero producir piezas que sirvan para algo. Han de ser piezas altamente funcionales, que transmitan mimo y suavidad. Que te ayuden de alguna manera y solucionen problemas o los hagan más livianos.

Si bien no se trata de una vuelta a lo tradicional, pienso que es importante tener como referencia otros tiempos y sobre todo otras culturas, las cuales no han tenido la influencia de la tecnología y que siguen haciendo todo de una manera más lenta y sosegada. Yo recuerdo el contraste de mi infancia entre la ciudad y el pueblo. El pueblo era más flexible en horarios y tempos. Esto hacía que viviera todo con más intensidad y lo recuerde todo más feliz. Si tenemos vivencias superficiales no sirven de nada.

Cocina económica encendida

Recuerdo como mi madre cocinaba lentamente en sus cazuelas de barro gigantes para toda la familia, o como usaba la cocina económica del pueblo, la cual requería todo un ritual por las mañanas para ser encendida.

Hoy en día mi madre sigue usando una pequeña estufa similar a las cocinas económicas para calentar la cocina/comedor, es más sencilla y no requiere tanto esfuerzo pero conserva la esencia de su antecesora. Aprovecha el calor para calentar agua para poder fregar después y además cocina en ella.

Set de cocina lenta Otra de mis piezas, esta vez una cazuela de cerámica negra está pensada para cocciones lentas y un ritual de elaboración que evoca relax y tranquilidad. Este set de cazuela, bandeja y fogón de alcohol está inspirada en la cocina de leña de la que antes hablaba.

Imaginate en el salón (solo, en pareja o con amigos, es igual). Después de uno de nuestros estresantes días, cortando los ingredientes en esa tabla y encendiendo el fuego (como un acto ancestral) con un algodón y un poco de alcohol. Tranquilidad, control del proceso y felicidad son tres palabras que se me vienen a la cabeza.

Esta es mi reflexión sobre el movimiento Slow y como aplico sus ideas a mi trabajo. Espero tu opinión e ideas en los comentarios. Me gustaría que esto no fuese un monólogo, si no una conversación.

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